Realidoflexia: Acción de modificar la realidad a través de dobleces, flexiones y torciones para conseguir lo irreal.

3 sept. 2010

Cambiar o morir



El insondable desfiladero siempre espera al final. Parece gritar con su
voz ígnea: “Hasta aquí”. Los pasos regresan sobre sí, temerosos. Vuelven
al aquí, una seguridad acabada. Pero el viento, con su alarido de
seducción canta por lo que viene, el allá. Cuesta trabajo, pero el salto
a lo desconocido es un nuevo principio: la fuerza del cambio. El
abismo deja de ser una resistencia, para convertirse en el terreno de la
reinvención.
He de estar en el abismo siempre, he de caer elevándome, he de destruir
barrancas con mi fuerza de hierba que crece, de pez que se sumerge,
de divinidad humana. Dios vive en mí y cambia (vive porque
cambia), todos los dioses y todas las criaturas me habitan, se transfiguran
y se combinan. Dios jaguar, dios hormiga, diosa serpiente,
dioses manada de búfalos. Dioses que trotan, cazan, hacen madrigueras,
me enseñan una sola cosa: cambia, transmútate, truécate, altérate,
renuévate, o morirás en la planicie del desfiladero.
Soy un bicho nuevo cada día. Nunca tengo el mismo caparazón a
diario, mis antenas crecen más o se contraen, mis ojos sobresalen, se
multiplican. Desde la visión de tres ojos me miro y sé que no soy en
definitiva, soy en proceso, soyendo. Cuando he tratado de ser un soy,
me he petrificado. Y cuando en mis manos están los monolitos de permanencia,
rezo por su muerte perpetua. La jaula del pájaro, a veces me
recuerda el revoloteo de una memoria amarillenta y se mueve, se
baña, come alpiste; otras, me reclama su envejecimiento ocre; nunca
se repite, se niega a morir. Ahora dije esto, ahora dije lo otro, ahora me
silencié, ahora te observo, ¿saltas?